Artículos 05.04.2024

Marcas famosas y notoriamente conocidas: declaratoria, estimatoria y alcance

Por Diana Jessica Flores Jiménez

Marcas famosas y notoriamente conocidas: declaratoria, estimatoria y alcance

Con el paso del tiempo, los signos distintivos —y particularmente las marcas— han ido obteniendo más importancia y valor en el mercado económico y en el derecho. Empresas grandes y pequeñas invierten cada vez más en consolidar su cartera marcaria: un registro con buen posicionamiento no sólo distingue productos o servicios respecto de los competidores, sino que puede constituir per se un valor monetario de gran importancia. Basta pensar en marcas como Apple, cuyo sólo nombre evoca tecnología, celulares y computadoras con determinado origen empresarial y calidad; la marca en lo individual constituye un intangible con relevante valor económico y social.

Dentro del mercado comercial existen marcas que, por su impacto en el público consumidor a lo largo de los años, son conocidas por la mayoría de las personas. A este tipo de marcas, la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial les otorga el nombre de marcas famosas y marcas notoriamente conocidas, diferenciables según su nivel de popularidad o impacto en el mercado. Dada su importancia y valor, se les dota de mayor “blindaje” frente al resto, pues son altamente susceptibles de verse vulneradas por actos de competencia desleal o delictivos como la piratería.

¿Qué es una marca famosa o notoriamente conocida y cuáles son sus diferencias?

Ambas son signos distintivos con un grado de reconocimiento por encima del promedio. Se diferencian por el alcance de ese reconocimiento:

  • Famosas: conocidas por la mayoría del público consumidor, dentro y fuera de su sector económico.
  • Notoriamente conocidas: conocidas dentro de un sector económico específico —aquel en el que se comercializan sus productos o servicios—.

¿Cómo se obtiene el reconocimiento? Declaratoria vs. estimatoria

La LFPPI prevé dos vías: (i) declaratoria y (ii) estimatoria, con efectos distintos.

(i) Declaratoria

Se solicita mediante escrito libre ante el IMPI, aportando medios probatorios que evidencien que la marca es conocida por la mayoría del público consumidor (fama) o por una parte relevante de su sector (notoriedad): estudios de mercado, canales de comercialización, porcentaje de participación, entre otros.

El IMPI puede: (i) prevenir al solicitante si hay deficiencias (subsanables); (ii) negar la declaratoria por insuficiencia probatoria; o (iii) conceder la declaratoria. En cualquier caso la resolución se publica en la Gaceta (plataforma SIGA).

(ii) Estimatoria

Basta solicitarla por escrito en cualquier promoción dentro del procedimiento en el que se esté actuando —por ejemplo, un procedimiento de oposición—. Puede mencionarse desde el escrito mismo, sin necesidad de aportar medios probatorios extensos. El IMPI tiene facultad discrecional para estimar la marca como famosa o notoriamente conocida sin pruebas aportadas, pero debe fundar y motivar su decisión.

Alcance de la protección

Cuando una marca es declarada famosa o notoriamente conocida, obtiene protección dentro de las 45 clases de la Clasificación Internacional de Productos y Servicios (Clasniza). Derivado del reconocimiento, se bloquea la posibilidad de que otras marcas idénticas o semejantes en grado de confusión puedan registrarse aun cuando amparen productos o servicios distintos.

Cuando se trata de estimatoria, la protección abarca únicamente el procedimiento en el que se solicitó; fuera de él puede constituir un antecedente importante, pero no tiene el mismo valor.

Vigencia

Las condiciones que originaron la declaratoria o sus actualizaciones subsisten por 5 años desde la fecha de expedición, renovables por periodos iguales siempre que se acredite que las condiciones que le dieron origen se mantienen. Las estimatorias, en cambio, tienen vigencia únicamente durante el procedimiento en el que fueron estimadas.

Conclusión

Obtener una declaratoria es un beneficio muy importante: además de protección total en las 45 clases, incrementa el valor económico y comercial de la marca, aporta prestigio en el mercado y previene que el nombre o diseño se convierta en término genérico.